Lo bello no sólo se encuentra al final del camino



Viajando de Arica, en Chile. Rumbo a Villa Tunari, en Bolivia, hay una diversidad de paisajes que van desde áridos desiertos, como el impresionante valle de la luna en el norte de Chile hasta profundas selvas entre Bolivia, Perú y Brasil. Un mundo de variados climas, colores, sonidos y paisajes espera a los sentidos de quien quiera hacer este viaje.

Quiero compartir contigo una experiencia: En cierto viaje que se supone que duraría 4 horas, duró 18 horas, tuvimos que dormir en el bus, por causa de los bloqueos de caminos. A mi lado había una enfermera sueca, que vivía en Bolivia, con quien compartimos una larga plática de la cual extraeré sólo una pregunta.
Al ver la incomodidad de dormir sentados, un viaje larguísimo y sin baño. Le pregunté a esta enfermera: -"En Suecia tenías una vida modernísima, llena de adelantos y comodidades. ¿Porqué te viniste a trabajar a un país tan distinto como Bolivia?"- A lo cual me respondió: - "Es que acá es donde hay cosas que hacer. ¿Qué voy a hacer en Suecia, si es un país en donde todo ya está hecho?"...Y créanme, hasta el día de hoy esa simple respuesta ha deambulado por mi cabeza.

En el trayecto se pueden apreciar áridos desiertos y paisajes de belleza hostil. Y sin embargo, ahí, en el lugar más impensable, brota la vida y los poblados de gente colonizadora.