Cristal Mayu, los verdes cerros del Chapare.

Los tranquilos parajes de Cristal Mayu, invitan a relajarse y disfrutar de la naturaleza en su plenitud. 
Río San Pedrito en Cristal Mayu

Camino a Villa Tunari, desde Cochabamba se encuentra un pequeño caserío llamado CristalMayu. Un lugar bastante acogedor que asombra por su paisaje pletórico de cerros vestidos por abundante flora y fauna y habitado por gente muy amable.

Cascada San Pedrito
La cascada del río San Pedrito es uno de los iconos de la zona y se puede ver desde el puente de la carretera. 

 Mariposa Transparente de la Cuenca
En el lecho del río existen gran variedad de mariposas que asombran por variedad de especies conviviendo en un solo lugar, así como su curiosidad y acercamiento. Las húmedas arenas del río se ven plagadas de ellas.

Vendedoras de Banana en Cristal Mayu
Las bananeras de Cristalmayu son parte del paisaje más característico del lugar. Están junto a la carretera para ofrecer sus frutas a los viajeros. Bananos de todos colores y sabores harán las delicias de quien desee darse un gusto.
Laguna de Cristalmayu
En las cercanías de Cristal Mayu, se encuentra una laguna que en algún momento fue explotada como recurso turístico, hoy sus verdes aguas tienen en sus orilla el cadáver de un centro vacacional, pero es un buen lugar para ir de una pequeña excursión por su cercanía y abundante flora.

Tres Arroyos
Siguiendo el camino hacia Villa Tunari, se puede hacer una pausa en tres arroyos, en cuyas aguas se puede nadar, debido a su profundidad poco caracteristicas de los arroyos del lugar.

Coroico, un pueblo entre las nubes (Bolivia)


Al norte de La Paz, se encuentra un destino muy cotizado por los turistas. Un pueblo en la punta de una montaña llamado Coroico.
Es tranquilo, muy turístico, de paisajes impresionantes. Desde sus calles y miradores puedes ver el profundo valle que está en frente.
Al igual que Silent Hill, este pueblo gran parte del día está envuelto en la niebla, que le da un look especial. Un destino que, para un mochilero empedernido como yo, es plenamente recomendable.





Desde los miradores de Coroico un día despejado, se puede ver el impresionante valle que se encuentra en frente.




Las calles de Coroico toman cierto aspecto fantasmal cuando las invade la niebla. Muy sutilmente se van difuminando los contornos de los tejados.


El camino de la muerte







El camino hacia Coroico es una aventura en si.
Ya que hay que llegar a este pueblo por "el camino de la muerte", llamado así porque definitivamente parece que la muerte se apoderó de esa ruta. Demasiados accidentes decorados con cruces en las "animitas" de los costados. Muy estrecha y peligrosa, sólo hay espacio para un automóvil y cuando dos vehículos se topan de frente en una curva, uno debe comenzar a retroceder... Brrr... Arriba cae una cascada, y al costado el precipicio se pierde en la niebla. Toda una prueba para los nervios.
Otro detalle que debo mencionar, es que además hay que estar muy atento porque en cualquier curva se puede aparecer la silueta de "la mujer de blanco", una entidad fantasmagórica que se aparece en medio de la niebla...Pero, ¡Cuidado!... Su presencia es sólo para distraer al conductor y hacerlo caer al barranco y así cobrar su venganza con los conductores latinos que un día al verla moribunda junto al camino, nunca se detuvieron a ayudarla. Me hubiese gustado sacar una foto de ella, pero por razones obvias, no la tengo.
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Sobre la movilización caen cascadas, desde lo alto de la montaña que se pierden en las profundidades de la niebla.








Especialmente adrenalínico se torna los días que sobre la ruta cae la lluvia a cántaros.


Villa tunari en el Chapare: Lugar bello y misterioso lleno de mitos y leyendas.


Leyendas de Villa Tunari y el Chapare, en Bolivia.

La noche cae plácidamente sobre las tierras del Chapare, comienza el cantar misterioso las aves y criaturas del lugar, algunos dicen que son los guácharos, los pájaros ciegos, que revolotean aprovechando la ausencia de luz que daña sus delicados ojos, otros aseguran que son los brujos que salen a merodear y a martirizar a los mortales. En la lejanía, y en la orilla del caudaloso río, los pescadores hacen sus fogatas, única fuente de luz que quiebra la oscuridad. Al caminar por la rivera, me cruzo con uno de ellos. Delgado anciano, de marcados rasgos Quechua, mirada cansada sobre una cana barba, en cuclillas hábil y equilibrado, muy abrigado con coloridos tejidos para arriba, pero en roñosos calzoncillos y pies descalsos sobre la arena mojada. Sobre sus hombros quedaban resto de "mixtura" que indicaba que durante el día algo se había celebrado. Me dirige la palabra, pero no le entiendo lo que me dice. -"Tu no eres de aquí"- me dice a continuación.- "¿Cómo lo sabe?"-respondo descolocado. -"Te he hablado en quechua y no me haz respondido". Bastó un pequeño intercambio de palabras para que la confianza se hiciera presente y se instalara en nuestra conversación. Plácidamente sus palabras como arrancadas del río comienzan a fluir, a ser un acompañamiento más de las luciérnagas que furiosas respondían con sublimes chispazos a los relámpagos de las nubes en el horizonte. Maico era su nombre, es de origen quechua, su piel curtida por el sol y aderezada por la humedad, dejaba verse aún con la titilante luz de las llamas que la fogata, las cuales danzaban torpes tratando de imitar el vaivén de las caderas de una bailarina de "kullawada". La noche siguió avanzando, y el viejo como divino tesoro extrajo de una vieja bolsa, coloridamente tejida y guardadora de secretos milenarios, un puñado de hojas de coca, y me invita a "Pijchar" (mascar la hoja). Aunque al principio no me gusta su sabor, lentamente se adormece mi boca y es reemplazado por el cadente y adormilado mascar de las hojas de ese milenario arbusto.
Al soltar su mágico jugo, las historias comienzan a fluir, en un muy mal español, que deja impúdicamente escapar más de alguna palabra en quechua, huaraní, o algún otro dialecto que para alguien poco experimentado como yo sería difícil de clasificar (y que lamentaré no poder imitar exactamente para relatar aún mejor mi experiencia). En las sombras, entre los arbustos, los grillos por un momento se silenciaban, se perciben los abiertos ojos de las criaturas nocturnas de la selva, que dejan de lado sus quehaceres para prestar el máximo de atención a lo que Maico comienza a narrarme:
-"¿Haz bajado por la escalera del chorro?"- Me pregunta. "Si" - le contesté.-"Y , ¿haz contado cuántos escalones tiene?" -"¿No, por qué?" - dije mirándole asombrado. - "Porque en noches de luna llena como ésta, ocurre una peculiaridad... Se dice que hubo un joven trabajador de apellido Quispe, quien trabajó en la construcción de la escalera, junto a la pequeña cascada. En una ocasión, se quedó trabajando hasta muy tarde, en una noche de lluvia tormentosa, cuidando que el cemento no fuera desmoldado de la madera que le retenía. Sorpresivamente, vió en el chorro de agua que cae por el lado, una pequeña niña que le miraba. -"Eh, niña, vete a tu casa que te estás mojando"- La niña palideció, con rostro inexpresivo. El trabajador se acercó a ella para preguntarle que por donde había bajado hasta ahí, y decirle que no podría subir por la escalera de cemento fresco. Pero al acercarse, cual un alma, la niña retrocedió adentrándose en las aguas del chorro, y perdiéndose en ellas como una vela extinguiéndose suavemente. El trabajador desesperado corrió a salvarla, pero cual sería su sorpresa al meterse en la cascada, no pudo encontrar nada ahí. Esa noche no durmió. Al otro día espantado corrió a contar lo que le había ocurrido, al pueblo de Villa Tunari, pero sólo logró arrancar carcajadas entre quienes le escuchaban. Más, de la muchedumbre, avanzó una anciana, que le preguntó que cómo era esa niña. Al describirla, el rostro de la anciana palideció, coincidía perfectamente con la descripción de su hija, muerta hace muchos años precisamente en el chorro de agua. Narró su historia a los presentes: la desdichada niña, en un caluroso día, bajó a refrescarse en el chorro. Alegre y vivaz como era, sus risas inundaban de música y competían con el ensordecedor ruido de las aguas cayendo. Pero una vez al interior de las aguas, sorpresivamente le cayó en el cuello, una víbora que venía nadando por las aguas altas del manantial. El reptil, traicionero, mordió a la niña inyectándole su mortal veneno. La pobre se desplomó como un ángel sin alas sobre el empedrado fondo. Se dice que las víboras son animales muy celosos que no gustan ver risas en la boca de la gente. Tras la muerte de la niña, el pueblo cayó en luto. Y como era una niña muy pobre, su madre no tubo para enterrarla en un cementerio. Así los restos del ángel fueron sepultados cerca del lugar de su muerte. Aquella cascada que le vio reír y morir, en un desdichado día. Desde entonces hay quienes aseguraban haber escuchado la risa de una niña en el fondo de la cascada" . -
El viejo sacó algunas hojas de adormecente coca, me dió un poco y las restantes se las echó en su boca y mascando devotamente, continuó su relato.-"Varias noches después, el trabajador, obligado por su capataz, amenazado de que no se le pagaría su labor, se quedó nuevamente terminando la escalera hasta avanzada la noche. Cuando estaba ya a punto de terminar el último escalón, un sonido le congeló la sangre... Era el sonido de unos pasos que quedamente descendían por los peldaños, más nadie se veía producirlos. El miedo fué tan grande que corrió en dirección contraria adentrándose en lo oscuro de la noche... Alguién contó que a lo lejos unos pescadores le vieron correr al río, y perderse en sus turbulentas aguas. Nunca más se supo de él hasta el día de hoy, y ese inconcluso peldaño se dice que en noches de luna, aparece, para aumentar en uno, la cantidad de peldaños de la escalera del chorro. Se cuenta que si bajas por ella, contándolos, y encuentras ese peldaño faltante, la Pachamama te concederá un deseo, una virtud para tu alma pura. Pero ay de aquel, que presa de la ambición, desee sólo bienes materiales para el disfrute propio... Automáticamente ese deseo bendito se transformará en una maldición, que lo atormentará hasta el final de sus días... y aún más allá".
Con esas palabras, el viejo concluía su relato. Las llamas casi extintas de su fogata apenas dibujaban un tímido brillo en sus ojos, perdidos en lontananza. Hubo silencio. A lo lejos los truenos parecían aplaudir el relato del anciano. El bolo de mi boca de las ovaladas hojas de coca, me habían adormecido los sentidos, y un sueño de oscuridad avasalladora se instaló sobre mi alma. La falta de costumbre al pijchar, me jugó una mala pasada, relajándome hasta casi quedarme dormido sentado. Así entre cabeceos, y con los párpados adormilados, pude ver, casi de reojo, como el anciano se levantaba sobre la demacrada musculatura de sus piernas. Caminó hacia la orilla del río, lentamente, sin decir palabra.
Y aunque traté de incorporarme, no lo pude hacer. Así entre parpadeos, no estoy seguro, y créanme que hasta yo desconfío de mis sentidos en ese estado... Pero juraría que lo vi sumergirse en las oscuras aguas del río, acompañado por una niña... como prisionero de un mal pedido deseo...

Alvaro ilustrador

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Villa Tunari en el trópico del Chapare.

Villa Tunari vista con los ojos de los satélites de Google Earth. Desde arriba se ve como una península verde rodeada de ríos, y frente al pueblo, cruzando el puente, está el Parque Macchia, lugar de protección animal muy visitado por gente de todo el mundo.

Un destino soñado, de clima tropical y lluvioso.
Un tranquilo, muy tranquilo pueblo, en medio de ríos y selvas. Muy económico, ya que encuentras hostales desde 3 dólares. Frente al pueblo hay un parque dedicado a la recuperación de animales que han sido rescatados. Se llama "Parque Machia" y es todo un refugio para animales maltratados. Puedes ser voluntario en él, aunque igual hay que pagar tu alojamiento, la experiencia vale la pena, ya que a esa comunidad llegan extranjeros de todo el mundo.
Caminar por villa en la noche y nadar en sus ríos es una verdadera experiencia anti-stress...¡Absolutamente recomendado!

Por cierto traten de ver la película "Quien mató a la llamita blanca", es una comedia irreverente, tipo "road movie" de una pareja de collas (gente indígena) que se hacen llamar "los tortolitos".
Es bastante divertida y refleja de forma muy ácida el gran problema de racismo que se vive entre la gente Bolivia. Unas escenas fueron filmadas precisamente aquí, en villa tunari.


Caminar por villa de noche y escuchar el croar de las ranas, los sonidos con los que nos premia la naturaleza están ahí. Para quien quiera oírlos.

En los atardeceres los ríos se transforman en espejos de plata que reflejan la inmensidad del firmamento.


Dentro de las cosas que más llaman la atención, es la diversidad de etnias, que dan origen a bailes tan pintorescos como lo son: el Tinkú, Tobas, o kullawadas.
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Carnaval 2007 - Mercado





Colores, sonidos y sabores de un país latino que bien vale la pena recorrer.



























El carnaval es un estallido de colores y sonidos, mezclados con fé y paganismo. Es imposible no contagiarse al ritmo de las comparsas y caporales. Aunque el carnaval más famoso es el de Brasil, me llamó mucho la atención que por estos lados es igual de alegre y grandilocuente.



La fé y la devoción le entregan fuerza y energía suficiente a quienes le dan gracias danzando a la Pachamama (la madre tierra) por lo que les brindó el año pasado, así como rogar con su baile por el bienestar futuro.


La Paz - Bolivia


¿La Paz?...¡Caótica!
De paz tiene bien poco, pero a pesar del caos propio de una gran ciudad, hay algo que llama la atención... ¡Que funciona como reloj!


Pero a mi la altura me apunó (Puna: mal de alturas) a pesar que probé con varios remedios, el más simple me dió resultado...¡Aspirina con Coca cola es santo remedio!

Lo bello no sólo se encuentra al final del camino



Viajando de Arica, en Chile. Rumbo a Villa Tunari, en Bolivia, hay una diversidad de paisajes que van desde áridos desiertos, como el impresionante valle de la luna en el norte de Chile hasta profundas selvas entre Bolivia, Perú y Brasil. Un mundo de variados climas, colores, sonidos y paisajes espera a los sentidos de quien quiera hacer este viaje.

Quiero compartir contigo una experiencia: En cierto viaje que se supone que duraría 4 horas, duró 18 horas, tuvimos que dormir en el bus, por causa de los bloqueos de caminos. A mi lado había una enfermera sueca, que vivía en Bolivia, con quien compartimos una larga plática de la cual extraeré sólo una pregunta.
Al ver la incomodidad de dormir sentados, un viaje larguísimo y sin baño. Le pregunté a esta enfermera: -"En Suecia tenías una vida modernísima, llena de adelantos y comodidades. ¿Porqué te viniste a trabajar a un país tan distinto como Bolivia?"- A lo cual me respondió: - "Es que acá es donde hay cosas que hacer. ¿Qué voy a hacer en Suecia, si es un país en donde todo ya está hecho?"...Y créanme, hasta el día de hoy esa simple respuesta ha deambulado por mi cabeza.

En el trayecto se pueden apreciar áridos desiertos y paisajes de belleza hostil. Y sin embargo, ahí, en el lugar más impensable, brota la vida y los poblados de gente colonizadora.

Agricultura de los cocaleros


Una de las actividades de esta zona es la agricultura, generalmente fruta exótica, como en el sembradío de piñas que vemos en la foto de abajo. Pero las siembras hay que cuidarlas a punta de machete, ya que el descuido haría que la selva tapara la siembra. Pero, además, esta es una zona de conflicto, porque ancestralmente se siembra el arbusto de coca, generalmente a escondidas y en la selva, ya que el gobierno hace un tiempo que está controlando esto. Porque aunque la hoja de la planta con usos medicinales e inocuos es muy efectiva, también existe la posibilidad que se use para hacer droga. El conflicto comienza con la pregunta ¿cómo se puede desaparecer el cultivo de coca de una cultura que lleva siglos sembrándola? La gente necesita ganarse la vida, y la siembra de coca da cosecha como 4 veces al año, mientrs que las convencionales sólo una. Así que supongo que habrá conflicto por varios años más, ya que la gente del chapare ve a la hoja de coca como una riqueza nacional.
Por cierto, si algún campesino te invita a "pÿjchar" (mascar coca como si fuera chicle) es una clara señal que le simpatizaste mucho. ¡Considéralo un gran halago!


Y pensar que este árbol ha estado acá aún antes que naciera mi abuelo. ¿Cuántas cosas podía contar si nos hablara?
Ojalá la deforestación nunca lo alcance, señor árbol. gracias por el aire que me entrega y con el que hoy hincho mis pulmones.









Plantación de piñas.

Insectos y plantas increíbles

"Pico de loro" es una exótica planta cuya flor es imposible dejar de admirar. Ya que posee una  forma  perfectamente simétrica, y colores vívidos.
La churupaca (o chinche de agua) es un "bichito" todo-terreno, sabe caminar, sabe volar y sabe nadar...No hay escapatoria de ella, porque además sabe donde vives.


Otro de los insectos más pintorescos que logré fotografiar, es este insecto-hoja, que los lugareños llaman "cocalero". Por su semejanza con la hoja de la planta de coca.
También muy comunes son estas coloridas langostas, que parecen vestidas para ir a carnavales, en ellas podías encontrar todos los colores del arco iris.
Por las noches, cientos de luciérnagas se suman a los rayos y relámpagos, y hacen de la noche selvática una experiencia difícil de olvidar...¡Espectacular!

También una de las cosas que llama mucho la atención es esta planta, conocida por el nombre de "Mimosa", que tiene la increíble cualidad de cerrarse cuando la tocas . Como método de defensa. Un sorpresivo movimiento que me hace ver a las plantas como lo que son: Seres vivos...
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Cultura del agua. Ríos y pesca.




Con cientos de ríos, riachuelos y arroyos es imposible que no tengan éstos una importancia suprema en la vida de la gente. Un baño diario y pescar para comer, o simplemente lavar la ropa, es parte del paisaje común de esta zona. ¡El río es vida!

Parque Machia - El parque de los monos - (Comunidad Inti Wara Yassi)



En el Parque Machia existe gran variedad de animales, los cuales fueron rescatados de la gente que los tenía como mascotas ilegalmente.



La gran atracción son los monos de todo tipo, que andan sueltos y son los amos del lugar. El mono araña negro tiene una cola asombrosa, es un brazo más, si quiere que lo acompañes ¡te toma la mano con la cola! Lástima que algunas veces la gente para tenerlos de mascotas le cortan la cola para que no se vayan. Así la labor de los voluntarios y los creadores del parque, agrupados en la comunidad denominada inti wara yassi, es más que destacable, alimentar y tratar de devolver a estos animales a su habitat natural.
Existen miradores para contemplar el paisaje, desde uno de ellos, ubicado en la cima de un cerro, se puede ver todo el pueblo de Villa Tunari.


El 
parque es un refugio para animales maltratados o que la gente, en un afan de tenerlos de mascota, los retira de su medo ambiente. Voluntarios de todo el mundo llegan con la intención de cooperan con esta obra que pretende devolver algún día a los animales a su habitat. 

El tejón, de caracter uraño, sorprende por su ternura y docilidad con los visitantes del parque.

Cuidemos nuestro Planeta... Y es que sólo tenemos uno.



Debemos AMAR nuestra nuturaleza, no sólo aprender como funciona y el provecho que podemos sacar de ella... porque muchas veces olvidamos lo aprendido, más nunca olvidamos lo AMADO...



Se agradece botar tu basura, en donde corresponde.



Una huella de mi paso por Villa Tunari



Una huella que dejé por esos lados es este diseño, que un día dibujé en una servilleta, a cambio de un almuerzo. Al año siguiente me lo encontré hecho este flamante letrero luminoso. Una pequeña muestra de mi paso por Villa Tunari.

Por cierto, si quieres comer rico y barato, puedes visitarlo en el camino al "chorro". ¡Karaoke el chorro, atendido por sus propios dueños!



Baños, en Ecuador un paraíso montañoso. (O Santa María del Agua Santa de Baños)



Desde el terminal de Quito puedes llegar en bus a este maravilloso lugar, es un pequeño pueblo como Villa Tunari en Bolivia, muy turístico. Pero se encuentra enclavado entre impresionantes montañas, un volcán activo (el Tungurahua) y rodeado de cascadas. Los hostales tienen vistas que dan al profundo río, la fotografía del puente era la vista de mi cuarto. Puedes subir por las escaleras y llegar hasta la imagen de la virgen de baños, desde ahí puedes ver todo el pueblo.



También puedes cruzar el puente colgante y caminar por las montañas que están al frente.
O ir a las piscinas que están en las cascadas. Hay muchas actividades para hacer en Baños.
Un detalle que quiero destacar es su iglesia. Dentro hay pinturas con todos los milagros que ha hecho la Virgen de Baños, pero lo especial de todo esto es que las pinturas son secuencias con texto que al igual que un comic cuentan las historias. Una de ellas es la historia de un jinete que cayó al río y fue arrastrado por las correntosas aguas, y a punto de ahogarse recordó que en su cuello tenía una imagen de la virgen, la apretó con fuerza y ¡Oh, portentoso milagro! Apareció un tronco de la nada, donde se pudo agarrar y se salvó. (Imagínense un cuadro con un jinete, en otro cuadro arrastrado por las aguas y otra con él sobre el tronco).

Desde acá puedes tomar un bus hasta Puyo, que es un pueblo muy selvático, con un río, y con víboras gigantescas capaces de tragarse una oveja. Muy común es comer plátano amarillo, plátano verde, plátano rojo, sandwish de plátano, plátano frito, plátano asado, plátano con mayonesa, plátan...puag!!! Ya me hastié.







Por cierto si quieres viajar, esperas locomoción, y sólo pasan camionetas con gente atrás...¡No las dejes pasar! ESA es la locomoción. Yo estuve un día entero caminando, esperando que pasara un bus y sólo pasaban camionetas blancas...Hasta que se ocurrió preguntar...Buh! Había dejado pasar a todo el gremio de locomoción frente a mis narices.










Una de las fotos imperdibles de Baños, es junto a las cascadas que caen como velos desde las montañas de alrededor.

Algo que me gustó mucho observar, es cómo la gente joven se adapta a la moda y la combina, entre las costumbres de las etnias y la ropa de distribución mundial. Una mezcla muy especial.